El interés por la accesibilidad web en las Islas va creciendo. En IT7 nos hemos encontrado recientemente con casos en los que nos preguntan por cuestiones que llevamos dos años resaltando cada vez que abordamos un proyecto web.

En general, nosotros concebimos la accesibilidad web de un modo muy amplio. Cuando hablamos de ella a los clientes, no sólo mencionamos las discapacidades permanentes, sino que ponemos varios ejemplos:

  • una lesión temporal del brazo que imposibilita el uso del ratón
  • el acceso desde conexiones lentas o no muy potentes
  • el acceso desde navegadores que no sean Internet Explorer y desde dispositivos móviles
  • la mejora en el posicionamiento

Hasta hace poco pensaba que estas razones -las he colocado en orden decreciente- convencen más a la mayoría de los clientes (sobre todo a los que no sean instituciones públicas). Y, sin que haya dejado de pensarlo, me parece que la difusión masiva de la accesibilidad se basa precisamente en "diseñar para todos" e incluir a quienes padecen discapacidades físicas.

En este sentido, me encontré hoy un artículo con ejemplos prosaicos muy válidos. Y una entrevista con un directivo de la ONCE llamado Enrique Varela, quien hace la definición de accesibilidad más amplia (y más justa, a mi juicio) que he leído:

De forma que accesibilidad en sentido muy amplio, sería el derecho de los integrantes de la sociedad, a participar de forma igualitaria y no excluyente, de los servicios que la misma ha ido poniendo en marcha.